No fueron las películas de Hollywood quien derrotó al nazismo. No fueron los discursos vacíos de las potencias occidentales. Fue el pueblo soviético, armado de sacrificio, conciencia y heroísmo, quien sostuvo sobre sus hombros el peso principal de la guerra más brutal del siglo XX y aplastó a la maquinaria criminal de la Alemania nazi.
La Gran Guerra Patria fue una lucha por la supervivencia de los pueblos, por la dignidad humana y por el derecho mismo de la civilización a existir. Cuando las divisiones hitlerianas avanzaban sobre Europa, fue la bandera roja de la Unión Soviética la que se convirtió en el muro infranqueable frente al fascismo.